|
|
||||||
|
|
||||||
Sylvia Ortizcómo decirle te quieroCocinar es cómo mi mamá cubana dice te quiero. Le aseguro que ella adora a mucha gente. Éramos seis - dos hermanos y cuatro hermanas, y todos traiámos amigos a comer a casa. A ella le encantaba y de alguna manera siempre había suficiente. Más que suficiente ya que ella aún dejaba un poco para una señora que vivía por nuestro barrio en NYC. Una de mis tareas era llevarle la comida. Me críe corriendo alrededor del edificio, o yendo arriba y abajo de la manzana con comida en las manos. Me encontraba con la señora que vivía en nuestro barrio calle abajo y al pasar la esquina vivía una familia Irlandesa que se había hecho amiga de mi madre cuando de jóven acababa de venir de Cuba sóla y echando de menos su país. Yo Llevava a la familia Irlandesa un pote de 'ropa vieja' y regresaba con un cocido irlandés y pan de soda fresco. Le enseñaron a mi madre la salsa de Worcestershire y el delicioso bacon irlandés. Algunas veces me mandaba a la casa de mi abuela con frijoles cubanos con arroz. La familia de mi padre era de Puerto Rico, por tanto mi abuela me daba frijoles rojos puerto riqueños con arroz. Me hace gracia cuando me acuerdo de cambiar un pote de frijoles por otro, aunque eran muy diferentes porque cada isla caribeña usa especies de una manera diferente. Mis hermanas y yo cocinamos muy bien y nos encanta hablar del sofrito. A mi me gusta suave por eso lo preparo en el procesador de comida. A ellas les gusta consistente y lo hacen a mano. Discutimos por eso, pero, con todo, nos gusta como cocinamos. SOBRE ERNESTO: Cuando no cocina, Ernesto estudia su Master en Ciencias Politicas. |
|||||||||||